The Trip-Hop tribute

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10 août 2007

Ups!

La teoría diría que estoy en chinga. De hecho lo estoy. Pero estoy a su vez furiosamente tranquila. Tranquila de sentir como poco a poco las cosas vuelven a sus casillas, como se acomodan cuan hormiguitas, mejor y mejor, como alguna vez lo quise… o soñé.

La realidad nunca es igual a los sueños. Tiene un sabor menos lejano, pero más crudo y real. La felicidad real tiene tintas de emoción con dolor. Porque en su profundidad se encuentra el dolor que se padeció por ella.

A veces me siento cansada. A ratos me pregunto si sigo teniendo ganas. Ganas de pelear, ganas de superarme, ganas de jugar, ganas de ser coqueta, ganas de seguir cultivando mi ambición de pequeño ser.
Pero sé bien que la energía tiene la virtud de retroalimentarse. Lo mismo con la alegría y el amor. De ahí vengo, para allá voy.

Volví a trabajar, oficialmente al menos, ya que hacer un doctorado no califica, en sociedad, como trabajo.
Me encanta mi nuevo trabajo. Siento al fin que estoy exactamente ahí donde quisiera estar…

Y nieva que nieva en Chile. Con la cordillera y el mar revolcándose otra vez mas. Como dos nenes caprichosos y enamorados, decidiendo sabotear las bobadas de sus estupidos inquilinos.

Mi montaña esta cada vez más blanca y el mar más bravo. Y lo confieso: me encanta.
No puedo pasarme de la violencia de esta naturaleza. No puedo pasarme de esta extraordinaria cordillera, eje central de todas mis miradas. Ni de mi furioso mar, mar eterno, mar frío, mar desafiante, mar complicado, mar nuestro.

Nevó que nevó, todo con temperaturas históricas. Impensables. Todo en medio de la también histórica discusión sobre sueldo ético mínimo.
Que raro, ahora los Obispos tienen que venir a proponer sueldos éticos para que la propuesta no caiga en oídos sordos.
Y donde están los políticos. Perdón se me olvido que la mayoría carece de formación adecuada para poder sustentar con argumentos sólidos el bien fundando de la propuesta de Monseñor Goic.
En cuanto a las reacciones, lamento que tan solo sean una leve demostración de la patética clase política que tenemos. Desde Evelyne Matthei que ostenta el cargo de “Economista seria”, pero conformándose con un lamentable “Goic no tiene idea de economía, que no hable”.
Que??? Perdón???
Desde cuando ese lenguaje con un civil, un eclesiástico, que simplemente hace un llamado a la equidad? Desde cuando un argumento de autoridad de bajísima calidad para callarle la boca a una propuesta de mayor equidad?
Y donde están los economistas que militan por un crecimiento equitable? Ups! Tema tabú! Verdad que el pacto anti-social se encuentra metido en las entrañas de todos los partidos políticos. Excepto quizás el añejo PC (igual de incompetente en todo caso).

Querida Evelyne, con el mismo desden quisiera sugerirte una revisión de tus clásicos. Quisiera explicarte que el sueldo, en estricto rigor, no es más que la productividad de cada agente. Quisiera explicarte que ninguna productividad puede ser inferior a 300 dólares mensuales (el sueldo mínimo actual), porque insuficiente para alimentarse de manera de garantizar la perpetuidad de esa misma actividad económica.

Quisiera explicarte que sueldos dignos garantizan algo más que paz social. Garantizan productividad, educación, crecimiento, desarrollo.
Quisiera explicártelo, pero probable que me agote en el intento. Probable que llore al darme cuenta que ni siquiera será tema para ti, porque muy en el fondo, bien sabemos que mi batalla estará perdida de antemano. Tu manera de hacer economía ya es ley en Chile. Mal por mí… por mi país.

Pero no creas que me daré por vencida. Seguiré peleando desde mi reducto, Naciones Unidas, donde sí creo poder conversar con gente diversa pero de mayor calidad. Seguiré peleando por la erradicación de la pobreza, del hambre, sin pretender a glorias fútiles de un diario de cuarta, sin tener que lidiar con las grillas políticas que no llevan a nada productivo. Esperare, observando como los proceso se dan igual. Porque nadie es indispensable y el movimiento ya partio…

Por un sueldo digno,
Por políticos a la alturas de sus responsabilidades
Por economistas que superen el síndrome Capitalista-Marxista.

L.I.P