Me quedo dormida…
No puedo con mi trabajo, mis responsabilidades.
No puedo porque me duermo.
Me duermo en mi silla ultra moderna y cómoda.
Me duermo sobre mi PC de última generación.
Me duermo con o sin aire acondicionado.
Me duermo aquí y en la quebrada del ají.
Me duermo porque algo más pasa a mi alrededor.
Algo que me supera y me consume.
Algo que no termino de integrar, menos comprender.
Algo que observo con distancia y curiosidad.
Algo más.
Sé que lo peor o mejor viene, según.
Y aunque sé, no quiero saber.
No quiero saber como viven los demás.
De hecho, nunca he querido saber.
No quiero saber que esperan los demás.
De hecho, poco quiero saber de los demás.
Solo sé de mi.
Mi mundo.
Mis sueños.
Sueños lluviosos.
Sueños con tintes de Hoover.
Sueños con Leo Errera.
Sueños con Uccle.
Sueños con chocolates.
Sueños con Trip-Hop.
Sueños con mi mundo más íntimo.
Mi verdadero mundo…
El que aparece en mis salidas de madres.
En mis penas, mis introspecciones y mis sueños.
Mi mundo interno…
El único que compartiré contigo.
Porque es lo que soy y quizás mi mejor.
El resto lo padecerás, igual que todos los demás.
Pero aprenderás a vivir en el, con el, como todos los demás también.
Y no será tan grave.
Solo tu pasaporte a la mediocridad.
Pero ahí te distinguirás, sonreirás y siempre claro, coquetearas.
Sino para qué….
Mientras, seguiré con mis pensamientos delirantes.
Mi música y mis bailes.
Mis agotes y conversaciones extrañas.
Pero sobre todo, seguiré con APR.
Cuidándonos y velando, por ti, por mí.
Presente, a distancia prudente, conteniendo y queriendo.
Andres…
Mi maximo.